ValorARTE

Helen Combart Amanecer atardecer

Esto pasa kada día y para kada uno de nosotros. Sale el sol. Siempre, sin excepción. Hay días en que se esconde, llueve o nieva, pero el sol está ahí. No falla. Y sale para todos por igual. Hay amaneceres, atardeceres y paisajes preciosos. Los tenemos delante pero no los vemos.

Kada día sale el sol, qué rutina más bonita.

Y, mientras, nosotros estamos demasiado ocupados mirando el móvil y nuestro ombligo.

Da las gracias kada día. Porque mañana se repetirá, pero no de la misma forma. Y tendrás personas a tu lado, pero tal vez no serán las mismas que ayer. Valora lo que tienes hoy. Si piensas que es poco, te equivocas.

Kada día, sin excepción, es un regalo.

AmARTE

Helen Combart amoramoramoramor
amoramoramoramor (acrílico sobre lienzo)

Siente con todo el corazón. Se sorprende de sí misma. No busca, pero encuentra. Es especialista en amores imperfectos. Para sentir hay que dejarse sorprender. Le cansa lo “normal”. Le atrae lo “diferente”. La sociedad está llena de prejuicios. Ella, no. Lo perfecto es aburrido. Lo socialmente correcto, también.

Es la mujer amor. Es el alma salvaje de un corazón apasionado. Después de uno, hay otro. Más intenso y fuerte. Deja la tristeza y se libera. Cada día hay una nueva aventura. Quiere amarte. Y lo consigue sin esfuerzo. Pero tiene demasiado amor. ¿Y eso es malo? No. Sí. Depende.

EncantARTE

quartierdefleurs
Quartier des fleurs (acrílico sobre lienzo)

Vuelvo de París y me sorprendo a mi misma cuando me preguntan qué me ha parecido.
“Es una ciudad impresionante. No hay para tanto. “
“Está sucia. Forma parte del encanto.”
“Es carísima. Los lujos se pagan.”
“Los franceses son muy amables. Los franceses son fríos y distantes.”
Y es que París es exactamente esto: una ciudad de contrastes. Porque ahora resulta que lo imperfecto es bello, y lo sucio es bohemio. Lo viejo tiene años de historia. Y la alta cocina parisina se resume a crepes y quiches.
La llamada ciudad del amor o ciudad de la luz es carísima y sucia. Y también es maravillosa e impresionante. Pero no pasa nada, porque tiene encanto. O como dicen los franceses: París, c’est chic.